Conferencia sobre pederastia y pedofilia

El pasado sábado 2 de diciembre se celebró una conferencia conjunta de Juan Ignacio Blanco y el criminólogo Félix Ríos en Madrid; la charla giró en torno a los temas de la pederastia y la pedofilia.
Como en otras ocasiones, el evento tuvo lugar en la Residencia Mariscal, en el barrio de Hortaleza.

Como esta vez no pudimos asistir a la conferencia, el relato de lo que allí ocurrió nos lo narra un magnífico escritor que sí estuvo presente, Martín Sotelo.

 

Llegó con retraso, caminando despacio y encogido bajo el abrigo largo de color beis de su padre y un gorro de lana azul oscuro, acompañado por su mujer y dos amigos que pronto se apartaron para dejar que se acercaran a saludarlo algunos asistentes que aguardaban en la puerta. Luego enfiló la entrada con andares de torero, firme siempre a pesar del cansancio, el dolor arrastrado durante meses y un frío que doblaba. Se fue desabrochando el abrigo según atravesaba el vestíbulo, en donde esperaban más asistentes que, a su paso, lo fueron saludando con admiración y respeto.

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La sala estaba completa. Debajo del abrigo, llevaba un traje negro, con corbata del mismo color, cuya americana no se quitó en ningún momento de la conferencia. Pidió perdón por su voz débil. Explicó que cuatro días atrás había recibido quimioterapia y aún se encontraba un poco pachucho. Pero que trataría de alzar la voz para que todo el mundo pudiera escucharlo bien. Y, sin más, de pie, empezó a desarrollar el tema anunciado en la pantalla que tenía a su espalda: Pederastia y pedofilia. Ante todo, quiso aclarar la diferencia entre ambos términos. El pedófilo es el que siente algún tipo de atracción por los niños, sin pasar nunca a la acción. Se contenta con masturbarse en casa viendo catálogos de moda infantil o fotos que él mismo hace en playas y piscinas. Existen muchas personas de este tipo y en general la inmensa mayoría de la gente ha sentido una pulsión pedófila en algún momento de su vida. El pederasta, en cambio, es aquel que pasa a la acción, y que no sólo causa sufrimiento a sus víctimas sino también a sí mismo, pues es alguien que nace con una sexualidad delictiva. Destacó la incongruencia de que se persiga con saña a quien tiene algunas fotos, a veces inofensivas, de niños, mientras que dejan impunes a quienes se lucran con el negocio de la pederastia y producen este material. No pasaría nada por permitir que ciertos pedófilos tuviesen algunas fotos con las que poder masturbarse, pues no hacen daño a nadie y si se las quitas tendrán que salir a la calle a buscar su alimento, dejando de ser inofensivos pedófilos para convertirse en peligrosos pederastas.

 

El pedófilo es el que siente algún tipo de atracción por los niños, sin pasar nunca a la acción. El pederasta, en cambio, es aquel que pasa a la acción, pues es alguien que nace con una sexualidad delictiva.

 

En el atento silencio del auditorio, se escuchaba su voz como una fina arena en la que nos íbamos hundiendo cada vez más, mientras continuaba explicando que, puesto que la pederastia es un negocio ilegal, genera y mueve muchísimo dinero, y que fundamentalmente es un fenómeno homosexual. Además, se han organizado y hay redes de pederastia en agencias de adopción, que él intentó investigar hasta que le pararon los pies. Se quejó de lo fácil que es conseguir un niño hoy en día, y se comprometió ante cualquiera de nosotros, si así era nuestro deseo, a traernos un niño en menos de veinticuatro horas. Acto seguido, aportó datos sobre abusos en la niñez por parte de algún familiar, abusos en su mayoría no traumáticos pero que, al producirse en el seno familiar, se tapan o se ignoran deliberadamente. Y nos recordó que dentro de pocos días, cuando todos estemos celebrando el fin de año, alguno de los familiares sentados a la mesa habría abusado en algún momento de algún otro miembro de la familia.

 

Se han organizado y hay redes de pederastia en agencias de adopción, que él intentó investigar hasta que le pararon los pies. Se quejó de lo fácil que es conseguir un niño hoy en día, y se comprometió ante cualquiera de nosotros a traernos un niño en menos de veinticuatro horas.

 

Se hizo un descanso de veinte minutos, que algunos aprovechamos para salir a la puerta a fumar un cigarrillo. Juan Ignacio se puso el abrigo y también salió con nosotros. Aunque no pueda fumar, dijo. Y aclaró: «De momento», sonriendo y con los ojos brillantes como los de un niño lleno de vida que sabe cómo trampear a la muerte. La gente salía a la calle pensativa, con la cara traspuesta, no sólo a fumar sino a respirar un poco de aire, como si, tras el baño de realidad que habían experimentado, necesitaran encajar dentro de su cabeza algunas cosas que acababan de escuchar.

Tras el descanso, continuó ahondando en los diversos comportamientos de los pederastas, aportando una nueva categoría dentro de la clasificación: la de los pederastas sádicos, los más peligrosos, capaces de torturar y matar a los niños que caen en su poder. Aclaró que este fenómeno existe en mayor o menor medida en muchos países. Mientras hablaba dejaba los brazos inertes, junto al cuerpo, las manos a la altura de los bolsillos del pantalón, como prestas para desenfundar rápidamente una pistola, o bien las levantaba y las dejaba flotando en el aire, como sobrevolando un mapa imaginario de un campo de batalla en el que fuera poniendo y quitando piezas. Así, con las manos levantadas en suspenso, tenía un aire de banderillero o de prestidigitador que pudiera girar la realidad a su antojo para mostrarnos la cara verdadera, y eso continuó haciendo al puntualizar que la sexualidad del pederasta no siempre se expresa en los términos habituales, poniendo como ejemplo el caso de un grande de España, duque, que pagaba a prostitutas para que le llevaran a sus hijos a casa. Allí, con gran ceremonia, bañaba a los niños, los secaba, los perfumaba, los peinaba, y se los devolvía a sus madres. El niño no se enteraba de gran cosa, le daba igual ser bañado allí que en su casa, la mujer percibía una gran cantidad de dinero y el pederasta quedaba satisfecho.

 

Aportó una nueva categoría dentro de la clasificación: la de los pederastas sádicos, los más peligrosos, capaces de torturar y matar a los niños que caen en su poder.

 

Para finalizar, habló de las numerosas e inexplicables desapariciones de niños que cruzan diariamente el Estrecho y que al no estar identificados ni registrados en ninguna parte es como si no existieran, y que acaban siendo víctimas de la pederastia en España, sin que a nadie le importe porque son moros.

Lo relacionó con los diez mil niños desaparecidos en el último año debido a los conflictos armados de Oriente Próximo, según cifras oficiales, con lo cual serían muchos más. ¿A dónde van todos esos miles de niños? ¿Dónde están? ¿Para qué mercado los quieren, si los niños no pueden trabajar? Y, sobre todo, ¿le importa a alguien? A la sociedad le resulta indiferente. Cuando acabara el acto, saldríamos de allí y nos iríamos a nuestra casa tan tranquilos, cada uno a lo suyo, pero tenía la esperanza de que en aquella sala hubiera ciertos asistentes preocupados por el tema y queriendo saber, acercarse a la verdad, y confiaba en que nosotros no fuéramos tan indiferentes como el resto de la gente por el mero hecho de haber asistido a la conferencia y haber mostrado inquietud al respecto.

Aplausos, fotos, palabras de admiración y respeto, abrazos y otra vez el frío de la calle, en donde los asistentes nos mirábamos, en silencio, mientras prendíamos un nuevo cigarrillo y dábamos la primera calada con cierta vergüenza en el rostro, como si nos hubieran obligado a ver una realidad que no queremos ver y nos hubieran hurgado más de lo debido en nuestras propias entrañas.

 

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Un momento de la conferencia en Madrid.

Agradecimientos especiales a Martín Sotelo, a la Asociación Lasxhmi para la lucha contra el crimen y al fotógrafo Carlos Lorente por su impecable trabajo.
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I Muestra del Misterio y la Divulgación

El pasado viernes día 8 de diciembre, el periodista Juan Ignacio Blanco volvía de nuevo a Valencia después de muchos años, y lo hacia como invitado de la I Muestra del Misterio y la Divulgación. El escenario elegido para la ocasión fue el espai Rambleta.

Allí estuvo acompañado de muchas personalidades relacionadas con el misterio, como Magdalena del Amo o su marido Salvador Freixedo, Fermín Mayorga o Pedro Amorós.

 

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En esta ocasión Juan Ignacio Blanco acudía para participar en la grabación en directo del programa radiofónico “La puerta Secreta”, que dirige Isabel Dauden.

Teniendo en cuenta las fechas en las que nos encontramos, el pasado 13 de noviembre se cumplieron 25 años de los terribles hechos acontecidos en Alcásser, el periodista quiso hacer un homenaje en recuerdo a las victimas, Míriam, Toñi y Desirée.

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Fotografía cedida por Pilar Rodríguez S.

 

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Algunas instantáneas de la intervención de Juan Ignacio Blanco sobre las niñas de Alcásser, el viernes pasado en la I Muestra del Misterio y la Divulgación, en Espai Rambleta de Valencia.

 

Aquí podéis ver el programa completo:

 

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Cartel de la organización
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Conferencia sobre “Mujeres Asesinas” en Barcelona

El pasado sábado 28 de octubre de 2017, pudimos disfrutar de una conferencia del maestro Juan Ignacio Blanco en Barcelona, era la primera conferencia realizada por el periodista en la ciudad Condal.

La conferencia fue organizada por la Asociación Lasxhmi para la lucha contra el crimen, con el criminólogo y perito judicial Felix Rios al frente de la misma.

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El evento se realizó en un ambiente íntimo y privado, en el que los asistentes pudieron disfrutar de más de tres horas de información sobre cinco puntos en concreto:

  • Perfil de las víctimas.
  • Investigación de los crímenes realizados por mujeres.
  • Perfil de las asesinas.
  • Métodos utilizados en los asesinatos.
  • Móviles más comunes.

 

El acto no fue grabado, para proteger alguna información, así que haremos un resumen de lo más importante que se expuso en la charla.

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Juan Ignacio Blanco nos dio su opinión personal sobre el tema, teniendo en cuenta su experiencia como periodista de sucesos y las entrevistas personales que ha realizado a algunos asesinos y asesinas.

Todos somos capaces de matar, pero no todos somos capaces de ser asesinos en serie.

Todos somos capaces de matar, pero no todos somos capaces de ser asesinos en serie.

 

También nos habló de la poca fiabilidad de la psicología forense que se basa, en su mayoría, en lo que dicen los asesinos, que son personas que suelen mentir con facilidad.
Y hace especial mención a que las mujeres suelen mentir menos.

 

Perfil de las víctimas


-Familiares directos, como maridos, hijos y progenitores.
-Ocasionalmente, amigos directos, movidos por celos, venganza o robo.
-Nos encontramos también muchos casos de ancianos, cuyas muertes -por la edad- suelen atribuirse a causas naturales sin una investigación más profunda o una autopsia, lo que sin duda daría lugar a un dictamen de muerte sospechosa de criminalidad.

En estos casos nos encontramos con dos motivaciones frecuentes:
-El móvil económico (robar a sus víctimas)
-Evitar que las víctimas sufran (Ángeles de la muerte, normalmente personal médico o auxiliar)

Se mata a mucha gente en los hospitales.

 

 

Perfil de las asesinas

Juana Barraza

Un extraño caso de evolución criminal: empezó estrangulando a sus victimas, pasó a utilizar la violencia física y acabó acuchillando a las seis últimas.
Además, colocaba a sus victimas después de asesinarlas, para que parecieran muertes naturales, creando así maniquís grotescos de las mismas, según palabras del periodista.
El móvil: robo.
Más información en criminalia.es

Colocaba a sus victimas después de asesinarlas,
creando así maniquís grotescos de las mismas.

 

Margarita Sánchez Gutierrez

Conocida como “La Viuda Negra de Barcelona”.
Asesinó a cuatro personas utilizando un medicamento contra el alcoholismo.
El móvil: robo.
Más información en criminalia.es

Remedios Sánchez

Conocida como “La Mata Viejas”
Aunque su calificación oficial sea de asesina en serie, podríamos decir que tiene más características de “spree Killer”: asesino relámpago, también conocido como asesino itinerante o asesino excursionista, alguien que se dedica a cometer múltiples asesinatos en un corto período de tiempo y en distintos lugares.
Asesinaba de forma aleatoria, dificultando poder establecer un móvil entre los asesinatos y, por tanto, su detención.
El número de victimas podría rozar la veintena, aunque solo se le pudieron demostrar tres asesinatos
Método, la estrangulación.
El móvil, el robo, una vez más.
Mas información en criminalia.es

 

 

Métodos utilizados en los asesinatos.

El criminólogo madrileño explicó que las mujeres no suelen cometer delitos de sangre, en su mayoría utilizan el veneno para acabar con sus víctimas, evitando así el tener que utilizar la fuerza o algún tipo de arma blanca. Los casos de Juana Barraza y Remedios Sánchez son dos casos absolutamente excepcionales en cuanto al uso de la fuerza física.
En concreto, Juana Barraza en su juventud se dedicaba a la lucha libre en México.

 

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Ejemplar de la revista «Súper Luchas» con el caso de «La Mataviejitas» en su portada. La célebre asesina en serie era un personaje muy conocido entre los lectores de esta publicación

 

Móviles más comunes

Ellas no matan por el placer de matar, sino como medio para conseguir alguna cosa, ya sea por un móvil económico o para cambiar de pareja -eliminando así a su conjugue y muchas veces a sus propios hijos para empezar una vida nueva sin cargas.

Antes de terminar la conferencia, el periodista nos cuenta una anécdota, algo que le dijo un asesino durante una entrevista personal:

“Todos los asesinos creemos en fantasmas”, le dijo al periodista.
Le explicó el peso en la conciencia por las personas a las que has quitado la vida.

Todos los asesinos creemos en fantasmas 

 

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Próxima conferencia en Barcelona sobre Mujeres Asesinas. ¿Os la vais a perder?

El próximo sábado 28 de octubre de 2017, los compañeros de la asociación Lasxhmi para la lucha contra el crimen, con el criminólogo y perito judicial Felix Rios al cargo,  nos traerán al maestro Juan Ignacio Blanco para adentrarnos en las mentes criminales de las mujeres más letales. Un recorrido por su modus operandi, su psicología criminal y las principales diferencias entre hombres y mujeres  a la hora de matar.
¿Será cierto eso que dicen de que “ellas matan mejor”? Seguro que con la ayuda de estos dos profesionales de la criminología encontraremos la respuesta.

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No olvidemos que Felix Rios y su asociación se encuentran personados actualmente en el caso de María Ángeles Molina (alias Angie), así que estaremos atentos a cualquier novedad sobre el mismo.

Se trata de la primera conferencia de Juan Ignacio Blanco en la ciudad condal, así que merece la pena aprovechar la ocasión de disfrutar de tres horas de charla en un ambiente íntimo y relajado.

Inscripciones a medinamir.lor@gmail.com o al teléfono 679877975
Precio del evento: 20€
Duración: tres horas con pausa intermedia
Aforo limitado.

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Aquí os dejamos un video promocional del evento con un mensaje personal de Juan Ignacio Blanco

Las muertes de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes ¿Tony King o algo más?

El pasado 6 de mayo tuvo lugar en el Bar Negro de Madrid una conferencia a cargo del maestro sobre algunas de las incógnitas que rodean los casos de Sonia Carabantes y RocÍo Wanninkhof, dos casos muy distintos entre sí, tanto en la ejecución de los crímenes como en las lesiones encontradas en los cuerpos.
A pesar de las diferencias entre uno y otro y de la falta de pruebas contundentes, se declaró culpable al mismo hombre: Tony Alexander King, un ciudadano británico con antecedentes por violación y que en aquel tiempo residía en nuestro país, más concretamente en Málaga.


El caso Rocio Wanninkhof

La tarde del 9 de octubre de 1999, Rocío Wanninkhof, de 19 años de edad, visitó a su novio, Antonio José Jurado, en su domicilio en La Cala de Mijas, una localidad perteneciente al municipio de Mijas, en la provincia de Málaga. Rocío salió sola de dicho domicilio hacia las 21,30 h de la noche, de vuelta a su propia casa, que distaba unos escasos 500 metros, con la intención de ducharse y volver a ver a su novio en la feria de Fuengirola. Tras este episodio desaparece y se le pierde la pista.

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Con el paso de las horas, Alicia Hornos, su madre, intranquila por la falta de noticias de su hija, sale a dar un paseo junto con su compañero sentimental, Juan Cerrillo, con el fin de despejarse. Alicia comentó a Juan que le iba a enseñar unas ruinas, para lo cual debían adentrarse en un descampado; a escasos metros, se percató de la existencia de unas zapatillas de deporte que identificó como pertenecientes a su hija, además de manchas de sangre en un pañuelo y en el suelo.

Inmediatamente lo puso en conocimiento de la Guardia Civil, que procedió al acotamiento de la zona, y a pedir un análisis de ADN de las pruebas biológicas encontradas.

El posterior análisis de la sangre del suelo y de la hallada en el pañuelo, dieron como resultado que pertenecían a dos varones distintos. Son datos que no se filtraron a la prensa, sino que fueron facilitados a Juan Ignacio Blanco por José María Garzón, el abogado de Alcàsser.

Después de más de tres semanas de búsqueda infructuosa, el día 2 de noviembre aparece el cadáver de Rocío, totalmente desnudo, en unos terrenos ubicados entre Marbella y San Pedro de Alcántara.

A pesar de que Rocío Wanninkhof lleva solo 24 días desaparecida, su cadáver, extrañamente, está esqueletizado, algo totalmente inusual en un periodo de tiempo tan corto; la cabeza solo conservaba un trozo de oreja.



La investigación mostró que el cuerpo de la joven había sido trasladado de lugar; asimismo, presentaba indicios de pérdida de sangre por apuñalamiento. Había recibido un total de nueve puñaladas: una de ellas, en el pecho, que afectó a sus órganos internos, y ocho más en la espalda. El cadáver se encontraba totalmente desnudo, con las piernas separadas, casi como si hubiera sido colocado; algunas de sus prendas de ropa se encontraron en una bolsa de basura  a pocos metros del cuerpo; sus pantalones, su ropa interior y su teléfono móvil nunca aparecieron.

En el cadáver se detectaron restos de ADN coincidente con el de las gotas de sangre que halló Alicia Hornos, madre de Rocío, pero además se encontró ADN de una mujer que no coincidía con la víctima ni con Dolores Vázquez, la ex pareja de Alicia Hornos y posteriormente principal sospechosa.

El 7 de septiembre de 2000 (un año después de la desaparición de Rocío), la Guardia Civil detiene a Dolores Vázquez careciendo de prueba alguna que la incrimine directamente, basándose solo en indicios. Algunas de las pruebas sobre las que se apoyó su detención, fueron:

-Unas bolsas de basura en las que se encontró la ropa de Rocío (la detenida tenía bolsas de ese tipo en su residencia).
-La declaración de una testigo que dijo haber visto a Dolores Vázquez apuñalar una foto de la joven asesinada, la misma noche que se encontró su cadáver.
-Una navaja propiedad de Dolores Vázquez.
-Los presuntos malos tratos de Dolores a Rocío durante años (si bien no existe denuncia de tales hechos).

En el registro al domicilio de la acusada se incautaron un total de 187 pruebas, pero no se encontró ADN de Rocío Wanninkhof en ninguna de ellas.

Un capítulo muy llamativo de este mediático caso, y que no se dio a conocer públicamente, fue el hecho de que una guardia civil licenciada en psicología, perteneciente a la investigación, ofició como psicóloga de Dolores Vázquez, una sucia estrategia policial que debería haber sido denunciada en su día y por la que el fiscal, en cumplimiento de su función de velar por el correcto cumplimiento de la ley, debería haber abierto diligencias, pero que quedó en nada.
El 3 de septiembre de 2001 comenzó el juicio contra Dolores Vázquez. Adjuntamos los 22 folios que comprenden la sentencia:
Sentencia contra la acusada Dolores Vázquez Mosquera

Dolores fue condenada a 15 años de prisión y a una indemnización a la familia de Rocío Wanninkhof de 300.000 €. Dolores pasó 519 días en prisión. Nunca fue indemnizada por este hecho, a pesar de que se anuló la sentencia condenatoria.

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Autopsias y pruebas

 

En cuanto a la autopsia, cabe destacar que se realizaron un total de 4 autopsias diferentes de los huesos de la joven; la cuarta y última la realizó el profesor Luis Frontela Carreras. Otro hecho inusual es que las autopsias óseas normalmente son realizadas por antropólogos, y Frontela no lo era.

 

El cadáver estaba esqueletizado; para llegar a la conclusión de que había habido un apuñalamiento se basaron en las hendiduras que tenía la camiseta de Rocío, encontrada en la bolsa de basura junto al cuerpo.
Durante las autopsias se encontraron fibras que pertenecían a la alfombrilla de un vehículo; el Dr. Frontela se las quiso llevar a su laboratorio para analizarlas, pero el juez no lo dio el permiso correspondiente.
La fiscalía aportó una serie de fibras encontradas en el cadáver que podían corresponder al chándal de Dolores Vázquez. Posteriormente se demostró que no pertenecían a ese chándal, y ni siquiera coincidía el color.

 

El asesinato de Sonia Carabantes

El 14 de agosto de 2003, desaparece Sonia Carabantes, de 14 años de edad, en Cohín, Málaga. Eran las cinco de la mañana y regresaba a casa tras pasar la noche en las ferias de su pueblo. Después de eso, nadie más volvió a verla con vida.

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La propia familia de la joven desparecida observó que, frente a su casa, se encuentra un vehículo con una mancha de sangre con la forma de una mano en la parte trasera del capó; en el bordillo, junto al coche, también hay unos trozos de intermitente roto, con restos de sangre, y un gran charco de sangre.

Desde ese momento se baraja una desaparición forzada y se teme por la vida de Sonia, teniendo en cuenta la importante cantidad de sangre localizada en el lugar. Al analizar esta sangre, encuentran ADN de Sonia Carabantes junto a ADN de dos varones desconocidos.

A los cinco días de la búsqueda, encuentran el cuerpo de Sonia en un descampado, al borde del camino del pueblo de Monga. Su cuerpo se encuentra semidesnudo y semienterrado, con la camiseta alrededor del cuello. La zona es de difícil acceso. El cadáver se encuentra tapado con tres piedras de grandes dimensiones, dejando las piernas a la vista.
Cuando se realiza el levantamiento del cadáver, se hace constar que una de esas piedras tiene un peso de 347 kilos. Para poder examinar el cadáver se tuvieron que levantar las piedras con la ayuda de una grúa.

El cadáver presentaba diferentes estados de conservación. El aspecto de las extremidades inferiores era acorde con el aspecto que debía tener un cadáver que llevaba cinco días a la intemperia: un buen estado de conservación, pero de cintura para arriba se encontraba totalmente esqueletizado.
Los informes de los forenses no dieron ninguna explicación científica a este hecho tan llamativo.

Se concluyó que la muerte de Sonia ha sido por estrangulación, basándose en que tenía enrollada en el cuello su propia camiseta. En la uñas del cadáver se encontraron restos de carne humana que podrían pertenecer al agresor. Este ADN fue cotejado en la base de datos (ADNIC) y los resultados coincidieron con el ADN de una colilla encontrada en el lugar en el que apareció el cadáver de Rocio Wanninkhof,

La policía decide hacer un llamamiento para saber si alguna persona vio a alguien con heridas sospechosas durante aquellos cinco días. A través de un confidente de la policía, recibieron información acerca de una mujer cuya pareja llegó con heridas esa misma noche después de decir que iba a comprar tabaco. Ese hombre era un ciudadano Británico: Anthony Alexander King.

 

El principal sospechoso

Desde ese momento Tony King sería vigilado y perseguido simultáneamente tanto por el cuerpo de la Guardia Civil como el de la Policía, algo nada habitual.

Llama la atención que fuera la policía, sin conocimiento del cuerpo de la benemérita, la que detuviera al sospechoso, cuando la jurisprudencia le correspondía claramente a la guardia civil. Además, cuando el juez solicitó que entregaran al sospechoso a la Guardia Civil, estos tardaron 48 horas en cumplir el mandamiento judicial.

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Las autopsias nos dieron una visión terrible del sufrimiento de Sonia:

Informe de autopsia 

Lesiones externas:

Infiltraciones hemáticas en región mentoniana, en la mejilla izquierda, en la región anterior izquierda del cuello de 9`7 x 3 cm. En regios subescapular izquierda, en región lumbo sacra, en glúteo izquierdo, en pierna derecha, en hemitorax izquierdo, una placa erosiva de 21,2 cm de largo en el hombro derecho y región  infraclavicular derecha, erosiones apergaminadas en forma redondeada en la mama derecha, erosión apergaminada en forma de ese de por 12 cm de longitud por 2,3 cm de ancho en zona inframamaria derecha, erosión de la misma característica de 8 cm de longitud y 3,5 de ancho en zona inframamaria izquierda, erosión apergaminada de 7,2 cm x 4,3 en epicondrio izquierdo, erosiones en pierna derecha de 2,5 x 0,5 cm, otra de 3,8 x 0,75 y otra de 3,5x 1,01cm

Lesiones internas:

Infiltraciones hemorrágicas periostias de 4,1 cm x 3,6 en región parietal derecha, de 4,1cm x 2,9 en región parietal izquierda, de 4,3x 2,3 en región temporal izquierda, en el hueso cigomático izquierdo, y a nivel de la protuberancia mentoniana,  infiltraciones hemorrágicas en región frontal izquierda supraorbitaria, en región inframamaria derecha, en los seis arcos costales anteriores y músculos intercostales a nivel de la axila anterior izquierda, en la zona anterior y media de la parilla costal derecha, infiltraciones periosticas de la apófisis sigomatica del hueso maxilar, del cuerpo y rama mandibular izquierda y en el borde supexterno de la órbita izquierda, infiltraciones hemáticas sobre el miembro superior izquierdo, espalda y zona lumbar izquierda, fractura del apófisis condilar izquierdo, fractura del apófisis condilar izquierdo a la mandíbula, de la pared anterior del alveolo dentario, de las piezas dentarias numero 21,22,23 y 24, del borde inferior de la órbita izquierda, del tercio  medio de la clavícula izquierda, fractura con hundimiento de 2,3cm por 1 cm de la pared externa del seno maxilar izquierdo.

 

Hechos probados
Las lesiones anteriormente descritas produjeron grandísimo sufrimiento a la perjudicada en la estimación de los médicos forenses, hasta que en un momento determinado  Alexander utilizó la propia camiseta de Sonia, aprovechando su inconsciencia y por tanto sin posibilidad alguna de defensa por su parte, la enlazo al cuello de la mujer, con el propósito de acabar definitivamente con su vida y la estranguló produciéndole la muerte. A continuación traslado el cadáver de Sonia a una explanada próxima, donde lo ocultó en una oquedad entre rocas con las que tapó parcialmente su cuerpo, para abandonar seguidamente el lugar en el citado vehículo y arrojó durante el camino los pantalones de su víctima en la carretera A-355 y tiró el resto de la ropa en un contenedor de basura hasta llegar a las 8h al domicilio del agresor, cito en Alahurin de la Torre

Sentencia de 36 años de prisión y una indemnización económica para los padres de la victima

 

En el subsiguiente interrogatorio, las declaraciones realizadas por Tony King no coinciden con lo ocurrido a la joven Sonia Carabantes. Incluso llega un momento en su declaración en la que el detenido pide directamente que le digan lo que tiene que decir y que él lo dirá.

Acerca de la noche de los hechos, Tony King relata que tomó una gran cantidad de bebidas alcohólicas, además de una pastilla para conciliar el sueño, y que cuando se dirigía en coche para marcharse de Cohín veía doble. Al dar marcha atrás con su vehículo, señala que golpeó algo fuertemente, creyendo que se trataba de la puerta de otro vehículo, y al salir vio a Sonia Carabantes en el suelo y que había un charco de sangre delante de su cara.
Dice que, después, recibió un par de golpes y solo recuerda haber estado en el asiento trasero de su vehículo junto a Sonia y que más tarde apareció en un paraje con rocas, tras lo cual se marchó a casa. En ese trayecto reconoce que arrojó el pantalón de Sonia porque quería que fuera encontrada.
Por su parte, niega haber agredido a Sonia Carabantes, y subraya que es físicamente imposible para una sola persona trasladar las rocas que había encima del cadáver debido a su tamaño y peso.

 

Robert Terek Graham, amigo de Tony King que se presentó voluntariamente en la comisaria del cuartel de la Guardia Civil. Contó que Tony King fue a su casa, que estaba borracho, y que le comentó que seguramente había matado a alguna chica. Un personaje cuanto menos curioso, pero al que la Guardia Civil no encontró en ningún momento motivo alguno para poder enjuiciarle.

Robert Terek Graham

 

En el transcurso del juicio, Tony King negaría todas estas declaraciones. Dijo que había sido torturado por la Guardia Civil para conseguir esas declaraciones y que la culpa de todo era de “la puta de Dolores Vázquez, que era la que les había pagado tanto a él cómo a Robert Graham para que hubieran cometido estos asesinatos”
Además, implicaba a Dolores Vázquez y a Graham en la desaparición de una tercera chica, María Teresa Fernández, desaparecida en Motril, Granada.

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Cuando todos pensábamos que Tony King era un hombre de paja, se produjo un acontecimiento sorprendente y que no salió a la luz: cuando se detiene a Tony King y el juez lo envía directamente a prisión, se presenta a verle un personaje tremendamente conflictivo y que ha estado metido en muchos de los últimos ajos ocurridos en nuestro país, nos referimos a David Rojo, abogado y periodista, hermano de Alfonso Rojo, que fue durante mucho tiempo subdirector de el mundo, casado con Ana Rosa Quintana. Este David Rojo fue supuestamente el negro que le escribió a Ana Rosa Quintana las páginas de su famoso libro, por el que luego tuvo unos problemas de plagio.

David Rojo se persona en la prisión de Alhaurín, en Málaga, para ver a Tony King, supuestamente como abogado (los abogados tienen la posibilidad de poder entrar en prisión y ver a cualquier recluso siempre que quieran y el recluso acceda). Rojo le convence para que escriba dos cartas de arrepentimiento a las familias,  y estas cartas posteriormente se convirtieron en la prueba más importante contra él. King accede a escribirlas porque, supuestamente, David Rojo le convence de que en España disculparse con las familias es algo de gran valor de cara a las posible sentencia posterior en el juicio.

 

También llama la atención la siguiente declaración que citamos textualmente, debido al rico vocabulario utilizado, cuando es sobradamente conocido que King no hablaba prácticamente español.

“Toco a las chicas cuando están muertas porque estoy enfermo, luego me masturbo pensando en los tocamientos y eyaculo, es que tengo dificultades para realizar el acto sexual y por eso persigo a mujeres, las he acosado y las he tocado, tengo un problema desde hace años, cuando las abordo me siento como un cazador, un conquistador que ha conseguido su presa o su objetivo. Practicar el sexo con mi pareja carece de interés y no consigo llegar al orgasmo, me motiva mas perseguir a las mujeres, tocarlas y luego, mientas me masturbo, recordar cómo caminaban mis victimas, cómo las abordé, las toqué y las intimidé. Me disculpo ante todas las mujeres por ser tan enfermizo, soy asqueroso.”

Por estos hechos, Rojo, que por entonces dirigía El Periodista Digital y que posteriormente se quedaría su hermano, fue expulsado del colegio de abogados. Pero todo esto daba a entender algo, que muchos después nos preguntábamos, y es si detrás de todo esto había algo.

Cuando pudimos por fin hablar con Tony King (después de las sentencias por los hechos probados de Sonia Carabantes y el asesinato de Rocío Wanninkhof, por el que le imputaron 17 años de prisión), este siempre decía que tenía miedo. ¿A quién tenía miedo? ¿Qué estaba ocultando?

Hay un hecho que llama poderosamente la atención: dos años después de su última condena, la hija de diez años de Tony King muere supuestamente ahogada en la piscina de la propiedad en la que viven, en la localidad Malagueña de Mijas.

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Una muerte extraña, porque el informe de autopsia de la muerte de la niña tiene un final con una frase que es la más temida por todos los médicos forenses: “causa de la muerte indeterminada”.

Lo lógico es que la niña hubiera muerto ahogada, pero los médicos que la atendieron la encontraron fuera de la piscina, estaba inconsciente y de su nariz salía un hilo de sangre. Fue evacuada en helicóptero, la ingresaron en el hospital Materno Infantil de Málaga en estado crítico, ya que llegó al hospital con vida, pero, desgraciadamente, falleció horas después. Su madre autorizó la donación de todos sus órganos.

La muerte es extraña, porque como todos sabemos, si se consigue recuperar a un ahogado hay muy pocas posibilidades de que luego fallezca. Dado que la causa del fallecimiento fue indeterminada, se crea una duda un tanto “curiosa”.

Los dos jurados que condenaron a Tony King coinciden en que lo hizo con la ayuda de más personas.

 

Existen doce cabellos encontrados en el cadáver de Sonia Carabantes que no se saben a quién pertenecen, y muestras de ADN  de tres varones y una mujer que no se corresponden con Tony King ni con Dolores Vázquez, que han sido los únicos dos imputados por este caso.

 

Si nos centramos en la personalidad y comportamiento del acusado, Tony King tendría que haber cometido los hechos solo. Por su forma de actuar, además, estamos hablando de dos crímenes sádicos, no se ha producido violación en ninguno de los dos y, además, en el de Rocío ni siquiera se ha producido agresión sexual.
El de Sonia se dice que sí la hubo, porque Tony ante la policía afirma que le introdujo un dedo en la vagina.
Sonia Carabantes sufrió una verdadera paliza: le rompieron por dos lugares diferentes la mandíbula, algo que sí puede ser propio de alguien con trastornos parafílicos, como podría tener Tony King, alguien que padece problemas de disfunción eréctil, un problema producido no se sabe si por la gran cantidad de esteroides que ha tomado durante su vida o si por el alcohol y las drogas o si se trataba simplemente de un problema natural.

De cualquier modo, lo relevante es que lo ocurrido con Rocío y lo ocurrido con Sonia no concuerda, y tampoco cuadra con el siguiente juicio que tiene Tony King, porque él declara ante la Guardia Civil que además de a estas dos jóvenes también ha violado a otras tres mujeres en Málaga.

La Guardia Civil intenta hacer sus averiguaciones, pero no encuentra a ninguna de estas víctimas. Pero de forma sorprendente, cuando se celebra el juicio y aparecen las imágenes de King en televisión, una de las mujeres a las que presuntamente ha intentado agredir se presenta en la comisaria y denuncia el hecho.

En el año 2006 se celebra un juicio un tanto curioso por dos motivos. Uno es que el tribunal en su sentencia afirma que es la primera vez que el reconocimiento de un presunto autor de los hechos se produce a través de las imágenes de la pantalla de una televisión. El otro fue poder ver a un Tony King venido arriba, diciendo que si él la hubiera intentado violar, la habría violado.

El relato de los hechos es sorprendente: la mujer que presenta la denuncia y acude a juicio es una señorita que no llega al metro y medio de estatura, pero consigue lo siguiente, según dice la sentencia:

“El intento de violación se produjo a las tres horas del 24 de junio de 2001, cuando el acusado con el propósito de satisfacer  sus deseos sexuales, abordó a la joven cuando esta abría la puerta de su vehículo estacionado en Puerto Marina. El agresor empujo a la victima hacia el asiento y, cuando esta quedó tumbada sobre los asientos del automóvil, la golpeo con fuerza en la cabeza y en su mano izquierda para que no se protegiese la nuca.

Al quedar extenuada debido a los intentos de defenderse y a los golpes recibidos, King intento agredirla sexualmente, pero, sacando fuerzas de flaqueza, logro darse la vuelta y propino varias patadas a su agresor. El forcejeo duró unos minutos, hasta que finalmente, con nuevos puntapiés y gritos de auxilio, el británico huyó.”

Como consecuencia de esta agresión, Tony King sumó su tercera condena que en este caso fue de 7 años de prisión por intento de violación.

Las otras dos personas a las que violó nunca han aparecido e inexplicablemente seguimos sin saber a quién pertenecen las muestras de ADN de las tres personas, y los famosos 12 pelos del caso de Sonia tampoco tienen propietario.
Inexplicablemente, el único condenado es Tony King y no vamos a ver a nadie más condenado por estos hechos

 

Antecedentes de Tony Alexander King

Según los antecedentes que tenía King, en Inglaterra se le conocía como el Estrangulador de Holloway. Abordó a siete mujeres, las violó y las estranguló, sin llegar a matarlas.

En 1986 fue condenado a diez años de prisión de los que solo cumplió cinco.

En 1991 fue detenido por intentar robar a punta de navaja a una mujer.

El ministro de interior de esa época, Acebes, tuvo que dar explicaciones públicas, porque en 1998 habían tenido conocimiento por parte de Interpol de la llegada a nuestro país de Tony King. Aunque no se encontraba en busca y captura, sí se pidió su localización por una nueva investigación en Reino Unido. Se localizó en el sur de España. Pero como no disponían de las huellas del mismo, no se hizo nada al respeto, aun con el conocimiento de que se le consideraba muy peligroso.
Al final se descartó su implicación en la nueva investigación, por encontrarse en España durante las fechas de lo sucedido, una agresión a una estudiante cerca de una estación, en agosto de 1997, aunque en el Reino Unido disponían de unas imágenes de dicha estación en las que se veía a King acechando a la joven.

La policía británica afirmó que la muerte de Sonia Carabantes se podría haber evitado si se hubiera hecho caso a las informaciones de Scotland Yard en las que se daba aviso de esos antecedentes. Todos sabemos que los violadores múltiples no se rehabilitan y se debe tener un control sobre ellos.

Pero la pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿mató Alexander King a Sonia Carabantes y a Rocio Wanninkhof?

 

Primer Congreso de Crónica Negra y Criminología.

El pasado 10 de junio, pudimos disfrutar del primer congreso de Criminología a cargo de la asociación Raudive. El evento  tuvo lugar en un emplazamiento privilegiado, el  Cuarto Real de Santo Domingo, un antiguo palacio de época almohade, situado en la ciudad  de Granada.

Para la ocasión el periodista y criminologo madrileño eligió un tema que, por desgracia, conoce de forma muy personal, el terrible caso Alcácer.

Durante la conferencia Juan Ignacio Blanco nos aclaró cómo se realizó el levantamiento de cadáveres, las diferentes inspecciones oculares y algunas irregularidades que acontecieron durante las mismas.

 

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Así mismo también nos aclaró cómo se encuentra actualmente el sumario B después de el último “hallazgo” del profesor Etxeberria.

 

 

Video disponible gracias al trabajo desinteresado de Divulgadores del Misterio

 

Conferencia también disponible en formato audio

https://www.ivoox.com/que-paso-alcacer-juan-ignacio-blanco-audios-mp3_rf_19307747_1.html

 

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Juan Ignacio Blanco y José Luis Carretero, presidente de la Asociación Raudive.

Conversaciones con Juan Ignacio Blanco

El pasado mes de mayo, nuestro amigo, el comunicador J.M.R. Salinas, de Geopolítica Cuántica, nos obsequió con una íntima entrevista a Juan Ignacio Blanco.

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En un ambiente relajado y distendido, el periodista hizo un recorrido por su infancia y juventud, y por algunos de los hechos que marcaron su vida, desde la educación que recibió por parte de su padre, hasta algunas divertidas anécdotas de su época como soldado de élite en el cuerpo de paracaidistas.

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Juan Ignacio Blanco durante su servicio en la brigada paracaidista. (BRIPAC)

 

Sin olvidar hacer un repaso de la actual situación política que vive nuestro país.

Más que una entrevista, una charla entre dos amigos que nos acerca un poquito más al lado más personal del periodista.

 

Aquí podéis disfrutar de ella.

https://www.ivoox.com/conversaciones-juan-ignacio-blanco-1-audios-mp3_rf_18955838_1.html

Primer Congreso de Crónica Negra y Criminología.

La Asociación Raudive, tiene el gusto de presentar, por primera vez en Granada, el Primer Congreso de Crónica Negra y Criminología.

 

 

El evento, será el próximo Sábado 10 de Junio en el Cuarto Real de Santo Domingo (Granada).

En el se darán cita varios expertos y especialistas sobre Criminología y Periodismo de Crónica Negra, como Juan Rada, Juan Ignacio Blanco, Elena Merino, Eduardo Boix y Chris Campos.
El periodista y criminologo Juan Ignacio Blanco nos hablará del caso Alcàsser  e intentará aclarar algunas de las dudas sobre la investigación.

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Entrada gratuita hasta completar aforo.
Más información en http://www.equiporaudive.com/

Quinta entrevista a Juan Ignacio Blanco

“Un periodista vale lo que valen sus fuentes”

En El Caso básicamente teníamos tres medios para informarnos de lo que sucedía. Como ya he dicho, contábamos con nuestros corresponsales y la prensa de provincias, pero también estaban los teletipos y la colaboración de las Fuerzas de Seguridad. Quizás esta última colaboración sea la más importante, porque es necesaria para apoyar las demás. Pero vayamos por partes, empecemos con los teletipos.

En la redacción teníamos dos teletipos: el de EFE y el de EUROPA PRESS, que estaban todo el día ahí haciendo ruido, constantemente, y cada dos minutos te ibas acercando, porque el que trincaba, se largaba, así que muchas veces no hacías otra cosa que ir mirando y esperar a que surgiera alguna cosa.

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¿Os peleabais por los teletipos?

Sí, muchas veces había auténticas guerras por los teletipos. Porque en algunas temporadas ocurría que queríamos salir todos y sabíamos que eso no iba a pasar: no había tantos temas lo bastante importantes para que pudiéramos salir todos a cubrirlos… además, con tres o cuatro temas que se cubrieran a la semana in situ, era suficiente. El resto del periódico se completaba con las noticias breves que enviaban los corresponsales y con las otras secciones fijas de El Caso, como “Cuénteme su Caso”; eran unas secciones de otro tipo que entonces tenía el semanario, un poco más amarillentas. Y, como decía, la gran pelea de siempre eran los malditos teletipos; aunque luego, lógicamente, la última palabra la tenía el redactor jefe y si no el director. Es decir, por mucho que tú tuvieras la suerte de ser el que llegara en el momento en que salía un teletipo interesante y dijeras “Yo me voy a hacer esto”, si luego llegaba el redactor jefe y decía “No, se va fulano”, pues se va fulano. Pero también es verdad que era importante ser el que se llevara el teletipo, porque prácticamente no había niveles, salvo en la época en que estuvo Margarita Landi. En esa época, evidentemente, estaba claro: el suceso que Margarita Landi eligiera, ella se lo llevaba; el resto llegábamos más o menos a acuerdos tácitos. Cada uno de nosotros se había especializado en algunas zonas concretas de España; para ser sincero, no era exactamente que te especializaras, sino que ahí tenías unos buenos contactos con la Policía o la Guardia Civil de la zona, y además habías ido más veces, de modo que conocías los hoteles, conocías el ambiente… incluso había quien, como dicen de los marineros, se buscaba novias en cada puerto. Las cosas que implican los viajes y estar cuatro días lejos de tu entorno.

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Y aparte de los teletipos teníamos las llamadas de la Policía y la Guardia Civil, que se producían a menudo. Se contaba con esa colaboración. En aquella época, tanto la policía como la Guardia Civil te llamaban si, por ejemplo, había habido un asesinato y lo habían resuelto en dos días. Les interesaba que se comunicaran determinadas cosas, fundamentalmente cuando había habido un brillante servicio, cómo se decía entonces. Nosotros íbamos allí, nos enterábamos de lo que había pasado y lo cubríamos.

Y el tercer medio por el que nos llegaba la información era la prensa de provincias y los corresponsales que nuestro semanario tenía en distintos puntos de España, que se enteraban de sucesos y nos lo transmitían. Los corresponsales y la prensa de provincias era mucho más importante de lo que hoy podríamos pensar como fuente de información, hay que tener en cuenta que era una época sin internet, con solo una cadena de televisión y unos medios de comunicación deficientes. Por eso El Caso estaba suscrito a más de cincuenta periódicos de prensa de provincias: desde La región de Orense hasta El faro de Ceuta, pasando por todo periódico conocido; todo este tipo de prensa de provincias era muchas veces un valioso medio para podernos enterar de los sucesos cometidos, además de, evidentemente, las fuentes que pudiera tener cada uno, por las cuales te llegaban también algunas historias.

 

¿Se puede decir que un periodista de sucesos vale lo que valen sus fuentes?

Sí, aunque en realidad podríamos decir eso de un periodista de sucesos como de cualquier tipo de periodista. Es indiscutible que si no tienes fuentes eres un “muerto”. Todo lo que tiene un periodista es su agenda. Por ejemplo, si haces información política, tú no puedes saber algo si no tienes contactos, porque nadie te va a contar nada interesante. Para que te cuenten algo tienes que tener amigos en Ferraz, tienes que tener amigos en Génova, tienes que tener amigos en el Congreso, tienes que tener amigos en el otro lado. Cuantos más amigos tengas y en más sitios, mejor. He conocido a periodistas que se han especializado en un determinado tipo de fuente, y estas pueden ser muy variopintas. Por ejemplo, los camareros: siempre han sido una fuente importantísima, sobre todo en determinados restaurantes y en determinados lugares de cierto lujo donde sabes que constantemente va gente importante, ahí se oyen y se escuchan muchas cosas, aunque en teoría sean comedores privados, pero los camareros siempre se enteran. Y si tienes una buena relación con ellos te pueden llamar mañana y decirte: “fulanito está comiendo con menganito en tal sitio” o “está haciendo tal cosa”. Puede que en el periodismo de sucesos esto sea aún más importante, es decir, si tú no tienes fuentes en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, no tienes ninguna forma de saber cosas. Es lo que ahora le está ocurriendo a los periodistas, y por eso el periodismo de sucesos de ahora tiene estos problemas. No es que los periodistas no investiguen y que no publiquen nada, es que no saben nada, porque ya no existe esa colaboración de la policía. Evidentemente, salvo en casos muy excepcionales, el periodista no llega nunca al escenario real de un crimen. Cuando llegas, como mucho te vas a encontrar aún con restos de sangre por la calle o el lugar donde hayan ocurrido los hechos, y si no está limpio, lo estarán limpiando en ese momento. No sabes realmente qué es lo que ha pasado.

Si tienes buenos contactos en la Policía y en la Guardia Civil y ellos te facilitan datos, te dejan leer los informes de autopsia y te cuentan algunos detalles, entonces puedes escribir información con sentido. Pero si vas al cuartel de la Guardia Civil y no te reciben ni te abren la puerta, entonces eres hombre muerto, porque a partir de ahí todo lo que puedas publicar va a ser pura rumorología, que es lo que te cuente el vecino o alguien que haya estado allí y haya visto algo.

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Los testigos, ¿son fundamentales para el periodismo de sucesos?

Eso es algo que he comprobado a lo largo de mi carrera: salvo excepciones, los testimonios de los testigos no son fiables en absoluto. Esto no se debe a que tengan algún tipo de interés, porque la mayor parte de la gente no puede tener algún interés en contarte un dato en concreto. Pero en infinidad de ocasiones he oído testimonios opuestos. Por ejemplo, vas a la escena de un tiroteo en el que aparece un coche, contactabas con varios testigos y ese coche podía ser desde un Seat hasta un Simca o incluso alguien podía decirte que era un Mercedes negro y otro que era un Mini de color amarillo. Es decir, las versiones pueden ser completamente opuestas. Fiarte única y exclusivamente de estos datos en el periodismo de sucesos es muy peligroso, en este periodismo hay que estar con los pies en el suelo porque genera muchísimas querellas. Hace unas décadas era el periodismo que más querellas generaba, aunque ahora imagino que habrá tomado el relevo la prensa del corazón y quizás también el periodismo político, por todos los escándalos que están saliendo.

Volviendo al tema, en general el periodismo de sucesos genera querellas, porque que a alguien se le mencione en un suceso, sobre todo en aquellos años, era un estigma muy grave, y antes de escribir cualquier cosa tenías que ir con auténticos pies de plomo y estar seguro de lo que publicabas. Pero, por otra parte, en El Caso nos exigían que nosotros contáramos cosas. No podías llegar de un viaje y decir: “Es que pudiera ser que, a lo mejor, fuera uno que vino por aquí…”. Nos obligaban a mojarnos, y eso, lógicamente, no puedes hacerlo si no tienes fuentes con las que verificar los datos.

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¿Por qué ya no manejan esas fuentes los periodistas actuales?

Lo que ocurre es que tener esas fuentes y colaboradores es un trabajo de años, y tal como comentábamos: en el periodismo de ahora los nuevos periodistas empiezan a trabajar en un medio, comienzan con un contrato de prácticas y lo primero que les dicen es que, directamente, no los van a renovar. Ni aunque se porten de la mejor forma posible. Y aun en el milagroso caso de que te renueven, será con un contrato de seis meses, de un año como máximo. Y te ponen donde les interesa en ese momento, lo mismo estás haciendo periodismo de viajes que en un mes haces periodismo de economía. Y esto no permite que consigas tus fuentes, porque las buenas fuentes se consiguen con el trato cotidiano y diario durante mucho tiempo.

Con una persona con la que has hablado tres veces no puedes tener esa comunidad, pero si, por ejemplo, has visto cincuenta veces a un comandante de tal puesto de la Guardia Civil y lo conoces desde hace cinco años, evidentemente la relación que tienes es muchísimo más fácil y cómoda. Finalmente hasta tienes su teléfono personal y el de su casa y le puedes llamar cuando quieras para cualquier cosa. Teníamos una cercanía y una unión, entre comillas, con las Fuerzas de Seguridad. En realidad es natural, porque al final los periodistas de sucesos nos considerábamos medio policías, de alguna manera nos encantaba investigar y nos encantaba poder colaborar con la Guardia Civil y con la Policía, e incluso poner en su conocimiento algunos datos que ellos no tenían y que nosotros, por lo que fuera, habíamos conseguido.

 

¿Había mucha competencia con otras publicaciones?

Nosotros no éramos de los que nos queríamos poner medallas con respecto a los compañeros. Pero sí hay que reconocer que existía una sanísima competencia que permitió un cierto periodismo. En mi opinión, fue una época dorada del periodismo de sucesos, donde nos juntábamos en cualquier crimen que tuviera trascendencia un montón de periodistas de muy diversos medios; medios, además, todos aparentemente mucho más serios que El Caso. Estamos hablando de periodistas de Tiempo, Panorama, Interviú, Tribuna… amén de los periodistas de los diarios tradicionales que entonces tenían una sección de sucesos real, es decir, la gente de El País, El Mundo o ABC. Nos juntábamos un montón de gente de la prensa escrita y de las incipientes cadenas de televisión privadas, que ya se empezaban a acercar por ahí. La radio nunca ha sido muy próxima al periodismo de sucesos, desgraciadamente.

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Pero volviendo al tema de la competencia, lo que a ti te importaba era conseguir más información que la que habían conseguido los demás, porque si no lo hacías bien, los redactores jefes y el director te sacaban los colores. Llegabas a la redacción y te decía cualquier compañero (y aquí recuerdo que era J.J. quien tenía más mala leche): “Te está esperando Eugenio”. Mal empezaba, joder. Llegabas al despacho de Eugenio Suárez y te lanzaba sobre la mesa la revista Tiempo, por poner un ejemplo, y te decía:

-Lee ahí, eso que está subrayado.

Y tú leías en voz alta:

-Taca taca, taca taca, tacatá.

Eugenio decía:

-Este tío ha estado en el mismo sitio donde has estado tú tres días. ¿Y tú…? ¿Qué pasa? ¿Que tú eres tonto y no te enteras? ¿O ese es mucho más listo que tú y tengo que contratarle y echarte a ti?

A veces volvías de cubrir un suceso y traías una serie de datos con los que estabas contento. Pero llegaba Interviú y publicaba una exclusiva fenomenal sobre el mismo caso, y veías que daba doscientos datos más de los que habías dado tú. Entonces, cuando tenías que llegar el jueves a la redacción -que era cuando salía Interviú-, tenías que parar en el bar de abajo a tomarte un par de cafés antes, o beberte alguna copilla, porque sabías que te iban a poner a parir. Pero eso también era lo que nos animaba, lo que nos hacía esforzarnos, y nuestra gran satisfacción era decir “Es que lo he hecho mejor que nadie y he conseguido datos que no ha conseguido otro”, “He conseguido la foto de este o la foto de la otra”, “La Guardia Civil me ha dado una foto del cadáver” o “He conseguido esto que no lo han conseguido los demás”. Todo eso ayudaba a que mejoráramos, pero, sobre todo, es que además nos gustaba a todos. Ser reportero de sucesos, cuando te gusta, lo disfrutas mucho. Nos levantábamos y salíamos del hotel y era como cuando los perros van de caza: no teníamos ganas de volver. Solo tenías ganas de seguir trabajando y hablando con fulano y ahora vamos a ver si hablamos con tal persona, o ahora vamos al bar este a ver que nos cuentan o ahora vamos a tal sitio a ver a tal señora.

 

Aparte de las Fuerzas de Seguridad, ¿había alguna otra fuente a la que recurrir?

Sí, en las grandes ciudades sí: los porteros y los serenos eran grandes fuentes de información, valiosísimos. Ellos conocían la vida de todo el mundo. Sabían a qué hora llegaba cada uno, a qué hora salía, dónde podías localizarlo. Grandes crímenes se han resuelto gracias a un sereno; por ejemplo, sin ir más lejos uno de los casos clásicos de nuestra crónica negra: el crimen del Expreso de Andalucía. En cuanto a las porteras y porteros de las casas, solo puedo decir que han sido siempre fundamentales en la investigación del periodismo de sucesos. En los pueblos era diferente y mucho más difícil trabajar.

 

 

Continuará…

Entrevista a Juan Ignacio Blanco en ABC

El pasado domingo 20 de marzo de 2016, el diario ABC entrevistaba al periodista y ex director del semanario El Caso, Juan Ignacio Blanco.

Después de un largo periodo en el que los medios de prensa escrita habían dejado de contar con su presencia, ahora -gracias a la nueva serie de televisión basada en el mítico semanario de sucesos-, el diario decano de España dedica dos páginas a uno de los últimos directores de El caso. Y es que el interés por conocer los entresijos de la redacción y cómo se trataban los distintos casos que se seguían, ha hecho que el legendario periodista madrileño sea una de las pocas personas que pueda contar, desde su propia experiencia, cómo se vivía el día a día de uno de los periódicos más controvertidos de la época.

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Nosotros ya tuvimos la suerte de escuchar de primera mano esas grandes historias hace un año, en una entrevista publicada en esta misma web.

Entrevista a Juan Ignacio Blanco sobre el semanario El Caso

 

Además, seis días después nos encontrábamos una amplia entrevista de la mano del periodista Manuel P. Villatoro en la edición digital del mismo periódico.

Entrevista ABC

Entrevista que pasamos a reproducir seguidamente.

Los «extraños experimentos» de la bruja española profanadora de cadáveresLa Marquesa

 

Los «extraños experimentos» de la bruja española profanadora de cadáveres

Con motivo de la llegada de la serie de televisión «El caso» -uno de los periódicos de sucesos más reconocidos de España- entrevistamos a Juan Ignacio Blanco, su antiguo director

Manuel P. Villatoro
Día 26/03/2016 – 13.36h

Era conocido como el «periódico de las porteras», se decía que sus páginas «chorreaban sangre» por la cantidad de crímenes que atesoraban, y aquellos que lo compraban en el quiosco lo escondían para que nadie supiera que lo leían. «El Caso» ha pasado a la historia como uno de las publicaciones más controvertidas de España. Sin embargo, tras ese velo de semanario morboso que permitía a su editor vender habitualmente más de 100.000 revistas, había unos redactores decanos en el periodismo de sucesos que investigaron hasta las últimas consecuencias y en muchos casos enfrentándose a la censura- algunos de los crímenes que hicieron estremecerse a este país. Uno de los más famosos fue el «Misterio de la mano cortada». Un caso en el que se mezclaron la profanación de cadáveres , la magia negra, dos oficiales nazis e, incluso, una serie de extraños experimentos humanos que su protagonista, Margarita Ruíz de Lihory, habría realizado supuestamente en su vivienda.

Este hecho, digno de una película de Hollywood y que hizo que «El Caso» sacase a la calle unos 200.000 ejemplares, es uno de los tantos que provocó la fama de este semanario y le convirtió en el primer diario de sucesos de España. A su vez, también es uno de los que ha llevado a TVE a rendirle un homenaje a esta publicación mediante la serie de televisión que fue estrenada el pasado martes, y cuyo nuevo capítulo podrá verse hoy a partir de las 22:15. La ficción, no obstante, avanza un poco en el tiempo. Y es que, mientras que el «Misterio de la mano cortada» se sucedió en 1954, la cadena pública y Plano a Plano han decidido recrear los años en los que este periódico comenzaba a hacerse grande: los 60. Una época en la que la mítica reportera Margarita Landi acompañada siempre de su pipa- ya empezaba a estampar su firma en el papel y hacía sus pinitos como investigadora. La producción, que cuenta con la participación de Fernando Guillén Cuervo y Verónica Suárez, muestra además cómo investigaban un crimen sus periodistas. Un proceso que hemos querido recrear hoy.

Comienza el caso / La casa de los horrores

El 30 de enero de 1954. Esa es la fecha que marcaba el calendario cuando Luis Shelly Ruiz de Lihory se presentó en el Juzgado de guardia (el número 14 de los de instrucción de Madrid) afirmando que sospechaba que su madre, Margarita Ruiz de Lihory -quien usaba los títulos de marquesa de Villasante y baronesa de Alcahalí- había cometido un delito. Según explicó a las autoridades presentes, su progenitora se había encerrado con el cadáver de su hermana Margot poco después de que esta muriera de leucemia y, sin permitir a nadie ver los restos, los había introducido en un ataúd. En principio no se le prestó demasiada atención, pero su insistencia en que la anciana había atentado contra la difunta hizo que la policía decidiese personarse en la casa de la mujer, ubicada por entonces en la calle Princesa número 72.

Al llegar a la vivienda y acceder sin violencia a la misma, los agentes de la Brigada de Investigación Criminal que mandaba el inspector Rivas no pudieron creer lo que vieron. Y es que, en el interior hallaron -para empezar- desde cabezas de los perros fallecidos de la marquesa, hasta los restos conservados de multitud pájaros muertos (a los que, por cierto, se les habían extraído varios órganos). Con todo, lo más grave -y lo que hizo que más de uno tuviera probablemente arcadas- fue toparse con la mano amputada de Margot conservada en una lechera de plástico llena de alcohol. La misma que, posteriormente, daría nombre al caso: «El misterio de la mano cortada». Inmediatamente se detuvo a la Marquesa y a su amante, José Bassols.


Juan Ignacio Blanco

Aquel año 54, mientras la policía abría la puerta de la casa de la Marquesa, Juan Ignacio Blanco (redactor de «El caso» desde 1977, director del mismo semanario en los años 90 y cofundador de la web «Criminalia» junto a Christian B. Campos y Francisco Murcia) aún no había escrito ni una línea como periodista en este periódico. Sin embargo, a día de hoy conoce el crimen a la perfección debido a que sus veteranos compañeros fueron de los primeros en enterarse del suceso y acudir a la vivienda. Y es que, durante más de 30 años, esta publicación fue puntera en la cobertura de los asesinatos más famosos de nuestro país. Todo ello, gracias a las múltiples fuentes de información de las que disponían y las que les permitían llegar los primeros a las escenas del crimen.

«Teníamos cuatro formas de conseguir los datos. La primera era pegarnos a los dos teletipos que teníamos, el de EFE y el de Europa Press. Esperábamos a que escupieran las primeras informaciones de algún tipo de suceso para “trincarlo” y, con el beneplácito del redactor jefe y el director ?que casi siempre lo daban- salir a cubrirlo. Nuestra segunda fuente de información eran las comisarías y las comandancias de la Guardia Civil. Teníamos una relación muy estrecha con las autoridades y, cuando tenían algún tema en el que hubieran realizado un “brillante servicio”, como se denominaba entonces, nos llamaban para que fuéramos a cubrirlo y les diésemos publicidad», afirma en declaraciones a ABC el antiguo director, famoso también por la cobertura que hizo en los años posteriores del caso Alcasser.

Además, y según señala, cada redactor contaba con sus propios confidentes dentro de las comisarías y las comandancias. «Chivatos» que estaban encantados de informarles del último asesinato que se había sucedido para que llegasen a la escena del crimen los primeros. Algo normal por otro lado, pues eran uno de los diarios más leídos de España. «También, como “El caso” era una revista muy popular, había mucha gente que nos llamaba constantemente a la redacción para contarnos casos en primicia. Yo tuve la suerte de, en el caso de los marqueses de Urquijo, llegar a la vivienda antes que la misma policía. Estaba en la redacción a primera hora cuando llamó la criada de los vecinos del chalet de enfrente para decirnos que habían aparecido dos cadáveres», completa. En el «Misterio de la mano cortada», sus periodistas recibieron el chivatazo del mismo Luis Shelly, ansioso curiosamente- de que la prensa conociera las correrías de su madre.

Primeras pesquisas / Más restos

Después del registro, y en vista de la horrible mutilación que se había hecho al cadáver, el juez ordenó que se exhumaran los restos de Margot. Para tristeza de los hermanos de la joven, al abrir el ataúd el 4 de febrero (ubicado en el Cementerio de la Sacramental de San Isidro) quedaron corroboradas las horribles profanaciones que había sufrido la fallecida, pues a su cuerpo le faltaban una mano, un buen trozo de la lengua, los ojos y una parte del vello púbico. Visto aquel espectáculo, se ordenó realizar la autopsia a la muerta y se estableció que había que determinar si la extremidad pertenecía a su cuerpo.

La autopsia (con la que logró hacerse el investigador Manuel Carballal hace pocos años) corroboró lo que todos los presentes vieron cuando se abrió la tapa del ataúd de Margot: «Las cuencas orbitarias estaban llenas de algodones que olían como si hubieran estado impregnadas de alcohol, y al extraerlos se encontraron aquellas vacías. Abierta la cavidad bucal se apreció que la lengua había sido seccionada con instrumento que dejó limpia la superficie de corte. [?] El antebrazo derecho está amputado al nivel del tercio inferior y la superficie de amputación está cubierta por una gasa».

A su vez, los médicos de la Escuela de Medicina Legal no tardaron en establecer que la extremidad encontrada era de la fallecida. Ante estas pruebas, el Juzgado aprobó un nuevo registro del piso de la calle Princesa. En esta nueva exploración mucho más exhaustiva- encontraron algo todavía más macabro: un par de ojos humanos y la tercera parte de una lengua encima de una de las repisas del cuarto de baño. Quedaba claro que la Marquesa había mutilado a su hija, pero la prensa se hacía la pregunta más difícil… ¿Por qué?

Un ejemplar de El Caso

Para solventar esta duda, «El Caso» ya tenía a todos sus redactores en la calle consiguiendo información sobre el suceso. Un crimen que, al haberse sucedido en Madrid, hizo que el semanario no tuviera que gastarse dinero en el desplazamiento de sus redactores a otras comunidades. Algo habitual en esta publicación. «Después de enterarnos del suceso, pasábamos al departamento de administración donde estaba Pilar, la mano derecha del editor, Eugenio Suárez. La llamábamos cariñosamente tío Gilito porque era a la que íbamos a pedir dinero. Siempre nos daba efectivo. Suárez decía que le importaban mucho sus chicos y que, si nos daba dietas, nos íbamos a ir a una pensión a comer un bocadillo. Por eso prefería darnos un sobre con dinero y que así comiésemos en los mejores restaurantes y nos alojásemos en los mejores hoteles. Íbamos a cubrir los sucesos a gastos pagados, a hoteles de 4 estrellas, y siempre con un coche alquilado», añade Blanco.

Una vez en la ciudad en la que se hubiera sucedido el crimen, lo primero que hacían los redactores de «El Caso» era acudir a la comisaría o a la comandancia de la Guardia Civil para pedir información del suceso y solicitar permiso para cubrir el caso. Recibido el beneplácito de las autoridades, se personaban en el lugar de los hechos y preguntaban a los agentes que hubiesen accedido en primer lugar a la zona. «Se nos facilitaban todos los datos que existieran sobre el caso. En general, las autoridades colaboraban mucho con nosotros. Si teníamos que ir a barrios peligrosos nos acompañaban y nos protegían, por ejemplo. La relación era estupenda. También nos facilitaban las fotografías del escenario del crimen, datos sobre las diligencias de inspección ocular, si había o no detenidos, se nos daban fichas policiales etc.», completa el antiguo director.

La relación con la policía era tan estrecha que, en palabras de Blanco, no fueron pocas las ocasiones en las que los agentes les pidieron ir a ver a algunos testigos que se negaban a desvelar a las autoridades información relevante para el proceso. «Sabían que, en la mayoría de los casos, con ellos nos hablarían, pero con nosotros sí», explica. Además, tampoco era raro que la policía les solicitaran publicar algunos datos muy concretos para intentar que el asesino «saliese de su escondrijo». «Las buenas relaciones redundaron en el beneficio de todos. En primer lugar, porque manteníamos informados a nuestro público (que era nuestro objetivo principal) y, en segundo término, porque ayudábamos a resolver casos», completa.

Con todo, Blanco también deja claro que, aunque mantenían una agradable relación con las autoridades, no estaban supeditados a su criterio ni detenían la investigación de un suceso cuando creían que podía ser contrario a los intereses de la policía. «A nosotros no nos frenaron nunca. Todo lo contrario. Yo siempre me he considerado un periodista de raza, como todos los que hemos trabajado en “El Caso”. Si he tenido que derribar siete muros para encontrar una fuente, los he derribado. Hicimos muchos temas que no gustaron demasiado a las autoridades. Una cosa es que tuviéramos una buena colaboración con ellos, y otra bien distinta es que no cubriéramos realmente la información tal y como se merecía. De hecho, nuestras críticas a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado fueron públicas y notorias», añade.

Dificultades de la investigación / El misterio comienza

Tras la autopsia, y debido a lo extraño del caso, la población empezó a especular azuzada por algunos periódicos. Así fue como, poco a poco, fueron naciendo las leyendas que afirmaban que la Marquesa había sido amante de Abd el-Krim durante su etapa como espía durante la guerra de Marruecos (algo que luego se desveló totalmente cierto) y que, allí, había aprendido varios rituales de resurrección que había tratado de utilizar con su hija. También se dijo de ella que estaba obsesionada con el sexo y que solía realizar en su casa orgías con altas personalidades del mundo de la política. Lo cierto es que no ayudó a acallar estos rumores el informe de la policía en el que se establecía que habían hallado en su vivienda «una sopera, al parecer de plata» con la «cabeza de un perro pequeño» en su interior, dos pieles de estos mismos animales, un cubo con vísceras de canes y los restos de algunos animales, a los que solía sacar el corazón

Con todo, lo cierto es que toda la intriga que se generó alrededor de la Marquesa removió a la sociedad española. Algo, por cierto, que hizo que la censura de la época se pusiera en guardia. Así lo demuestra el que Eugenio Suárez tuviera que parar las rotativas para quitar de la portada de «El Caso» la imagen de la lechera con la mano en su interior. Todo, por orden de las autoridades. De hecho, se vio obligado a escribir de su puño y letra sobre los ejemplares «El misterio de la mano cortada». Así fue como salió a los quioscos el periódico de sucesos más famoso de España. Y aún de esta guisa vendió la friolera de más de 200.000 ejemplares, una increíble tirada para la época que solo fue superada por el crimen de Jarabo, cuatro años después, con 480.000. No en vano, este semanario llegaba a la mayoría de pueblos de nuestro país, algo de lo que no podían presumir muchos diarios de entonces.


La imagen original de la mano cortada

Sin embargo, «El caso» no traía solo éxitos, alegrías y miles de ejemplares vendidos a sus redactores, sino que también les provocaba un estrés incomparable que solo era recompensado al saber que habían hecho un trabajo de calidad. «El periodismo de sucesos que hacíamos era un periodismo que requería mucho trabajo. Era duro, sacrificado y, si no te gustaba, quemaba muy rápidamente. Hay que tener en cuenta que, si haces una entrevista a alguien que está de acuerdo no te pone problemas, pero si te tienes que presentar -por ejemplo- en la casa de una familia cuya hija acaba de ser violada y asesinada a pedir una fotografía para el periódico, probablemente te tiren por las escaleras. Pero sabes que tienes que volver con la fotografía de la niña, las del entierro, con los datos que puedas conocer sobre el tema etc. El axioma es que a todo el mundo les gusta salir en todas las páginas del periódico, menos en la de sucesos», determina Blanco a ABC.

Los redactores ?además- sabían que al ser periodistas del periódico de sucesos más famoso de España, tenían que lograr adquirir información única y que no tuviesen otros medios. «Había que conseguir material exclusivo y, a veces, te tenías que disfrazar para ello. Yo he llegado a ponerme barbas y bigotes postizos, gorros o sombreros para que no me reconocieran. Sobre todo en comunidades pequeñas, en las que me habían dicho un millón de veces que ya sabía por dónde se volvía a Madrid. En esos casos, si nos veían nos podíamos meter en un problema. Pero había que hacerlo. Volver sin información o sin fotos suponía una bronca de las gordas por parte del redactor jefe y, por descontados, las futuras sanciones», añade Blanco.

En palabras de Blanco, cuando más se usaban estos disfraces era cuando se topaban con un tipo de criminal muy concreto. «Hay sucesos donde los presuntos culpables son gente odiada dentro de su comunidad. Pero hay otro tipo de casos en los que los vecinos consideran que los presuntos culpables eran realmente buena gente. Sucede preferentemente con parricidas. Hombres que matan a su mujer y a sus hijos y luego se suicidan. Informar de ellos cuando todo el mundo cierra filas porque entiende que es algo muy personal donde nadie debería entrar es muy difícil. Y más si se ha sucedido en pueblos pequeños. Tienes que realizar las labores de investigación con mucho cuidado porque, cuando te reconocen, pueden llegar a agredirte», completa.

Los juzgados y la salida a los quioscos / Lihory, en el banquillo

Después de someter a un exhaustivo interrogatorio a los dos detenidos, ambos fueron trasladados al Hospital Provincial para ser examinados a nivel psiquiátrico. Sin embargo, no pudieron ser admitidos allí y, en la tarde del 4 de febrero de 1954, fueron llevados al final a la Casa Psiquiátrica de una prisión cercana. Después de unos días se celebró un juicio en el que los amantes fueron acusados de un delito por profanación de cadáveres y otro contra la salud pública. Al final, y atendiendo a la presión que tenía sobre sus hombros, la Marquesa terminó afirmando que había conservado aquellas partes del cadáver como reliquias ya que «su hija era una santa» y consideraba que hacía lo mismo que los católicos, que veneran con respeto partes humanas como la lengua de san Antonio.

Aquella teoría fue tomada como verdad por el jurado, pero no por el pueblo español, que siguió creyéndose las teorías de la conspiración. Sin embargo, la sentencia dejó claro que las sospechas debían quedar a un lado. «Por conformidad del fiscal y la defensa, [?] se declaró probado que la fallecida [?] horas antes de efectuarse el entierro, y en unión del otro procesado, mutilaron el cadáver separando del mismo la mano derecha, extirpándole los ojos y cortándole el tercio anterior a la lengua, y guardaron todo ello en diversos recipientes de su propio domicilio, donde también se conservan gran número de cabezas y vísceras de perros y pájaros. Tales hechos los realizaron con el fin de conservar aquellos miembros como un recuerdo».


Juan Ignacio Blanco

Para cuando se celebró el juicio, «El Caso» ya había salido a los quioscos como cada jueves. El mismo día de la semana en que -tras escribir sus reportajes- los redactores trataban de sacar de sus mentes las tragedias que habían cubierto y se preparaban para informar de la siguiente que les fuera asignada. No era para menos, pues iban de crimen en crimen y de muerte en muerte. Algo que les terminaba afectando en su vida personal y que podía llegar a volverles locos si no lo sabían soportar.

Por ello, y como explica con sorna Blanco, tenían una «segunda redacción» en un bar cercano en el que solían reunirse para contarse sus «penas», tratar de pasar página y olvidarse de los horrores que habían visto. «Intentábamos vivir con esa frialdad con la que vivía mucha gente con la que nos relacionábamos: forenses, fiscales, policías etc. Y, al entregar el reportaje, tratábamos de olvidarnos del tema. Para superar los hechos los banalizábamos mucho. Si alguien se hubiera acercado en esos momentos nos hubiera acusado de macabros y morbosos. Si veíamos el caso de un niño violado, por ejemplo, decíamos que era muy llamativo. Era una forma de quitarle importancia para poder sobrevivir. De lograr que toda esa tensión acumulada se fuera», añade.

Seguimiento del caso / Ovnis, extraterrestres, experimentos humanos y nazis

El caso podría haber acabado con el proceso a la Marquesa y su amante, pero todavía iba a acaparar más portadas en los diarios. Quince años después de que Lihory cortara la mano al cadáver de su hija, la sombra de la sospecha se volvió a cernir sobre ella -y sobre una vivienda que tenía en Albacete- cuando Enrique López Guerrero, sacerdote de profesión, salió en todos los periódicos al afirmar que había recibido una carta de los habitantes del planeta Ummo. En ella, los presuntos extraterrestres desvelaban, ni más ni menos, que allá por la década de los 50 habían enviado a dos “aliens” para que realizaran experimentos humanos usando como base de operaciones la vivienda de la Marquesa en la ciudad. En palabras del religioso, además, estos extraños seres habían traído consigo un raro virus con el que habían infectado a Margot, la hija de Margarita.

Esta teoría causó un gran revuelo pues, además de ser sumamente fantástica y llegar en una época en la que los extraterrestres estaban de moda, afirmaba que los “aliens” eran altos y rubios. La descripción unía a estos dos visitantes de otro mundo con dos extraños sujetos vestidos de negro que, según se dijo en su momento, habían vivido en la casa de la Marquesa antes del crimen. Unos personajes que -según las habladurías- eran dos miembros de las SS exiliados en España para huir de los juicios de Nüremberg contra el régimen de Adolf Hitler. El círculo entre ambas teorías se cerró cuando empezó a correr el rumor de que los nazis eran, además, médicos que se dedicaban a llevar a cabo experimentos en humanos y que Margarita había colaborado con ellos antes de trasladarse a Madrid.

Blanco, junto a varios archivos

La labor de «El Caso» no se terminaba una vez que se hubiera cerrado el crimen, sino que sus redactores hacían posteriormente un seguimiento del suceso. «En “El Caso”, en el momento en que te hicieras cargo de un suceso lo hacías para siempre. Es decir, que cualquier noticia que saliera al respecto tenías que cubrirla. Tenías que seguir el juicio, la vista oral… Pero para eso contábamos con una persona que llevaba la sección de tribunales y que se dedicaba a leerse toda la prensa de provincias y nos mantenía informados de los juicios que nos interesaban», determina Blanco. El «Misterio de la mano cortada no fue una excepción. De él sus redactores informaron posteriormente. De hecho, en una entrevista exclusiva para este semanario, la Marquesa llegó a afirmar que todo había sido provocado por su hijo, que le había tendido una trampa.

Con todo, para ellos lo primordial siempre fue hacer buen periodismo de investigación en el mismo lugar de los hechos y dejar de lado las habladurías como los ovnis y los experimentos humanos de los que tanto se habló posteriormente. «Si “El Caso” hubiese sido una publicación norteamericana, sería una publicación de culto. El problema es que en este país se ha querido dejar “El Caso” como el semanario de las porteras. Pero la realidad es que fue el principio de muchas cosas, entre ellas del periodismo de investigación», determina el antiguo director.

En palabras de Blanco, entre los años 60 y 80 no hubo un solo medio de comunicación que hiciese periodismo de investigación como este semanario. La razón era que, bajo el paraguas de ser el «Diario de las porteras» pudo saltarse la censura de forma algo más laxa que el resto de medios. «A “El Caso” se le permitió trabajar como a ninguno. En principio se le permitía dar dos sucesos de sangre a la semana y, aunque posteriormente se rebajó a uno, no tenía ninguna limitación ni cortapisa por parte de las autoridades», explica.

Finalmente, este periódico también tuvo el privilegio de ser uno de los primeros en llevar a cabo también una curiosa labor social al informar a la gente sobre los timos, las estafas más habituales que se sucedían en España y, finalmente, los grupos de delincuentes más peligrosos y sus lugares de actuación. «”El Caso” era la única publicación que llegaba a casi todos los pueblos de España y, en muchos casos, la única fuente de información de la España rural. Cumplía una labor informativa y educativa. Abría los ojos a la gente a determinados delitos, estafas etc. Es algo que se echa en falta ahora», determina Blanco.

«Criminalia», un nuevo «El Caso»

El pasado octubre de 2015, y más de dos décadas después de que «El Caso» cerrara sus puertas dejando a España huérfana de un periódico especializado en sucesos, Juan Ignacio Blanco decidió recuperar en parte esta publicación creando «Criminalia», la mayor enciclopedia en línea del crimen en España y Latinoamérica. La página, que fue fundada por el exdirector, el periodista especializado en sucesos Christian B. Campos y el experto en criminalística Francisco Murcia, se destaca por ofrecer información exclusiva sobre cientos de matanzas, asesinatos y robos acaecidas en el mundo desde el S.XVIII, así como tragedias actuales. «Lo que buscamos en intentar recopilar a los grandes asesinos españoles y latinoamericanos. Con todo, también tenemos a decenas de asesinos anglosajones porque son los más conocidos», explica Blanco en declaraciones a ABC.

Además de sus claras similitudes con «El Caso» (la forma de tratar los crímenes, la forma de crear los textos), «Criminalia» pretende rendir también su particular homenaje a este semanario. «Con “Criminalia” queríamos que aquello que representaba “El Caso” no cayese en el olvido. Uno de los objetivos de la Web es recordar que hay crímenes y desapariciones a diario y que -a veces- la muerte está más cerca de lo que creemos. Algo que ya hacía “El “Caso”», explica Campos a ABC. Además, y según el cofundador, los colores que usa esta página Web son principalmente el rojo y el blanco en conmemoración de aquel mítico semanario. «En las entradas también tenemos textos de los grandes periodistas de “El Caso” como Margarita Landi. Esa ha sido nuestra particular forma de rendir un homenaje a los reporteros que dedicaron su vida a contar sucesos», añade el periodista a este diario.


Ficha de la web

Campos, además, insiste en que «Criminalia» mantiene una similitud básica con el semanario: tanto la Web como el diario buscan centrar la atención de los crímenes en las víctimas. «”Criminalia” busca ser también un homenaje a los fallecidos. Nuestros deseos son que las personas inocentes que fueron asesinadas no sean olvidadas. Que cualquiera que entre en “Criminalia” descubra que una vez existieron una Eva Balnco o unos Ruth y José Bretón a los que se les impidió disfrutar de la vida y cumplir sus sueños», determina. Por otro lado, el reportero mantiene las esperanzas de que -en pleno 2016- nazca una publicación de sucesos en papel similar a “El Caso”. «Hoy en día estamos un poco huérfanos de ese tipo de periodismo de investigación. Nosotros tratamos de recordarlos con la Web, que tiene -de momento- 620 fichas de asesinatos y crímenes, pero hace falta una publicación en papel sobre el tema».

Cada caso que se puede encontrar en «Criminalia», un lugar de estudio y una enciclopedia del crimen según sus autores, se divide en varios apartados. «Las fichas se dividen en múltiples campos. Primero un resumen del caso con los siguientes apartados: clasificación, características, numero de víctimas, periodo de actividad, fecha de detención, fecha de nacimiento, perfil de las victimas, método de matar, localización y estado. Luego, se añaden los textos explicativos, que van debajo de estas categorías. La mayoría están firmados por periodistas reconocidos de la época o son textos originales nuestros. Finalmente, también incluimos galerías de fotos, ya sean del antiguo archivo fotográfico de “El Caso”, propias o adquiridas». Completa Campos.