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En este programa de “La Voz de las Sombras”, Juan Ignacio Blanco nos adentra en la historia de la pareja de asesinos en serie más mortífera de la historia: Henrie Lee Lucas y Ottis Toole.

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Henry Lee Lucas y Ottis Toole

“El Equipo del Infierno”. Así fueron conocidos Henry Lee Lucas y Ottis Toole en Estados Unidos. Su historia es extraña, triste y despiadada, desde el inicio (sus propias infancias, marcadas por los abusos sexuales, la violencia física y verbal de todo tipo), hasta su inquietante encuentro y relación de pareja (salpicada por el sexo, los más crueles asesinatos, violaciones y mutilaciones, aderezada por el canibalismo, la zoofilia y la piromanía).

Los números hablan solos, o puede que no. Lucas y Toole podrían ser el equipo de asesinos más mortal de la historia o bien los mayores falsificadores de la historia del crimen. Nadie puede estar seguro de a cuántas personas mataron, ya que llegaron a confesar hasta 902 asesinatos y posteriormente a negarlos todos, aunque incluso los investigadores más precavidos aseguran que el número mínimo de víctimas es de una docena.

Henry y Ottis

Henry y Ottis

 

Henry Lee Lucas. Infancia y adolescencia

Henry Lee Lucas nació un 23 de agosto de 1936 en Blacksburg, Virginia, Estados Unidos, y era el menor de nueve hermano, algunos de ellos de distinto padre. Este es una de los pocos datos de los que podemos estar seguros en relación con la biografía de Lucas, puesto que casi todos los datos de los que disponemos son los que él mismo proporcionó. Mentiroso patológico, tendente a la exageración en muchas ocasiones para intentar mejorar sus condiciones de vida en prisión, igual que su compañero de crímenes, Ottis Toole, sus declaraciones siempre hay que tomarlas con cautela.

Henry Lee de niño

Henry Lee de niño

Según Lucas, su madre, Viola Lucas, era prostituta, y la describe como una mujerviolenta y perversa, que en varias ocasiones le obligó a presenciar cómo mantenía relaciones sexuales con sus clientes y a vestirse con ropas de mujer, incluso para asistir a la escuela. Su padre, Anderson Lucas, era un empleado del ferrocarril según unas versiones y conductor de camión según otras. Con toda seguridad, ex alcohólico, perdió sus piernas al ser arrollado por un tren –por lo que le pusieron el mote de “No Legs”–, y sufría de la ira de Viola tan a menudo como su hijo, hasta el punto de que según alguna declaración de Henry, las continuas burlas de su esposa provocaron que se suicidara.

Sí parece seguro que durante su adolescencia Henry Lee Lucas practicó el bestialismo y el zoosadismo (matar animales por placer), este último un rasgo frecuente entre los sociópatas, especialmente aquellos que llegan a ser asesinos en serie.

 

Henry Lee Lucas. Primer asesinato

Según algunas de sus confesiones, Lucas asesinó por primera vez en 1951; él tenía solo 14 años de edad, intentó tener relaciones sexuales con una chica y esta se negó, tras lo cual Lucas la estranguló hasta la muerte. Sin embargo, nunca se ha informado en la zona de algún incidente similar y posteriormente Lucas se retractó, como de la mayoría de sus confesiones.

En 1954, Lucas fue condenado por varios delitos de robo en los alrededores de Richmond, Virginia, y fue condenado a seis años de prisión. Se escapó, fue capturado y, en septiembre de 1959, liberado.

A finales de 1959, Lucas se trasladó a Tecumseh, Michigan para vivir con su media hermana, Opal. Lucas estaba comprometido cuando su madre lo visitó en Michigan para la Navidad. Ella desaprobaba la relación, e insistió en que volviera a Virginia, a lo que éste se negó en repetidas ocasiones.

El 12 de enero de 1960, Lucas mata a su madre apuñalándola con un cuchillo. Según él, volvió a casa tras una noche de copas, se fue a la cama y poco después ella lo despertó a escobazos. Después, Lucas huyó en un coche robado, volvió a Virginia y luego decidió conducir de vuelta a Michigan, pero fue arrestado en Ohio.

Lucas afirmó haber atacado a su madre en defensa propia, pero fue sentenciado a entre 20 y 40 años de prisión en Michigan por asesinato en segundo grado. Permaneció en prisión durante diez años y fue puesto en libertad en 1970.

Viola Lucas, madre de Henry

Viola Lucas, madre de Henry


Ottis Toole

Ottis Toole. Infancia y adolescencia

Toole nació y se crió en Jacksonville, Florida. La madre de Toole era un fanático religioso; este afirmó posteriormente que sufrió abusos por parte de ella, y que incluso le hizo llevar ropa de niña y que con frecuencia  lo llamaba “Becky”.

Toole fue víctima de abusos sexuales de mano de algunos de sus parientes cercanos, incluida su hermana mayor y el vecino de la casa de al lado. Su abuela materna practicaba el voodoo y la santería, era satanista, y durante su adolescencia le obligaba a participar en rituales satánicos, practicarse automutilaciones, le hacía saquear tumbas y, con frecuencia, lo llamaba “Hijo del Diablo”.

En los test de CI Ottis obtuvo una puntuación de 75, por lo cual muchas veces se ha dicho que sufría un retraso mental leve. Se cree, sin embargo, que su coeficiente intelectual era probablemente más alto y que ese bajo rendimiento en los test era debido a que tenía varios problemas de aprendizaje (incluyendo la dislexia y TDAH), aparte de su analfabetismo y epilepsia. A lo largo de su infancia, huía de casa a menudo y dormía frecuentemente en casas abandonadas. Era pirómano desde una edad temprana y el fuego le excitaba sexualmente.

En el documental “Death Diploma”, Toole aseguró que fue forzado a tener relaciones sexuales con un amigo de su padre cuando él tenía cinco años. Decía haber sido consciente de que era homosexual al cumplir los 10 años, y afirmó que había tenido una relación homosexual con un joven vecino a los 12. Toole abandonó la escuela en el noveno grado y comenzó a visitar los bares gays, y decía haber sido chapero en su adolescencia.

Ottis Toole

Ottis Toole

 

Ottis Toole. Primer asesinato

Según Toole, cometió su primer asesinato a los 14 años de edad: después de que un vendedor ambulante le hiciera proposiciones para tener relaciones sexuales, Toole atropelló al vendedor con su propio coche. Sin embargo, su primera detención tuvo lugar cuando contaba solo 17 años de edad, el 17 en agosto de 1964, por “vagabundear”.

Gran parte de la información que tenemos de Toole entre 1966-1973 no es clara, pero se cree que comenzó a vagabundear por todo el suroeste de Estados Unidos, ganándose la vida con la prostitución y la mendicidad. Mientras vivía en Nebraska, Toole fue uno de los principales sospechosos por el asesinato Patricia Webb,  de 24 años, en  1974. Poco después, dejó Nebraska y se instaló brevemente en Boulder, Colorado. Un mes más tarde, se convirtió en el principal sospechoso en el asesinato de Ellen Holman, de 31 años de edad, quien fue asesinada el 14 de octubre de 1974. Con muchas acusaciones en su contra, Toole dejó Boulder y se dirigió de nuevo a Jacksonville.

A principios de 1975, Toole había regresado a Jacksonville después de ir deambulando haciendo autostop a través de la “Autopista Sudamericana”. El 14 de enero de 1976, se casó con una mujer 25 años mayor que él. Ella lo abandonó a los tres días, al descubrir la homosexualidad de su marido.

 

Cuando Ottis encontró a Henry

Henry Lee Lucas fue liberado en 1970 debido al hacinamiento que se estaba produciendo en la prisión. Lucas afirma haber asesinado a dos mujeres poco después de ser liberado, pero al igual que con su supuesto primer asesinato, no hay evidencia alguna. Volvió a ser detenido poco después por intento de secuestro de una joven y fue encerrado durante cuatro años, antes de ser puesto en libertad el 22 de agosto 1975.

Lucas comenzó un período de itinerancia, viajando desde Wilmington, Delaware a Hurst, Texas. En esta época se casó, pero fue acusado de abusar de los niños de su esposa y optó por marcharse. Se mudó nuevamente con su media hermana, Opal, hasta que su otra hermana, Almeda, le ofreció trabajo en el negocio de demolición de su marido. Pronto fue acusado por Almeda de abusar sexualmente de su nieta. Al día siguiente, pidió prestado el camión de su cuñado para recoger un par de coches, pero nunca lo volvieron a ver, y el camión fue encontrado en Jacksonville, Florida.

Fue aquí donde en 1976 Lucas se encontró con Ottis Toole, en un albergue y comedor social. Al poco tiempo, establecieron una relación de amantes, y Lucas se trasladó a vivir con él y su familia –parece ser que la esposa de Ottis estaba acostumbrada a que este trajera hombres del albergue y a compartir cama con ellos y su esposo–, y pronto se convirtieron, quizás, en la pareja de asesinos más sangrienta, prolífica y despiadada de la historia del crimen. En esa casa vivió junto con la madre de Ottis, Sarah, y su esposo Robert; la esposa de Ottis, Novella, y sus dos sobrinos: Frank Powell Jr. y Frieda Powell, de once años de edad, hijos de Drucilla Carr.

La pareja de asesinos

La pareja de asesinos

Asesinatos de Henry Lee Lucas y Ottis Toole

Ottis consiguió un trabajo para Henry en la fábrica de pinturas donde él trabajaba, pero Henry sólo duró un mes antes de abandonar y se dirigió hacia el norte. Unas semanas después regresó a Jacksonville y volvió a su antiguo trabajo. Más tarde, la madre de Ottis, Sarah, compró una casa y se mudó a ella junto con su familia. Henry dejó su trabajo de nuevo y entró en el negocio de la chatarra, antes de llenar el patio trasero de la casa nueva con partes de vehículos siniestrados. Ahora que Henry estaba trabajando desde casa, Frieda, o “Becky”, como Lucas la llama, comenzó a pasar más tiempo con él y parecían tener una buena relación. La “familia” pareció vivir relativamente feliz durante más de un año, hasta mayo de 1981, cuando Sarah murió.

Después de su muerte, Ottis y Henry se llevaron a los hijos de Drucilla Carr, Frank y Becky, en un viaje en camión por carretera hasta California. Inicialmente, los niños vieron el viaje como una aventura, pero después de llegar a Arizona la ilusión se convirtió en nostalgia, por lo que Henry y Ottis decidieron cancelar el viaje. Después de vender el camión, saltaron a un tren de carga hasta Houston, y luego hicieron en autostop el resto del camino de vuelta a Jacksonville. No mucho tiempo después de su regreso, robaron una camioneta de uno de los familiares de Ottis y lo condujeron a Wilmington, Delaware, donde lo abandonaron.

Toole fue hospitalizado por una enfermedad, y Lucas y los niños viajaron a Maryland, donde fue detenido por el robo del vehículo y encarcelado. Frank y “Becky” fueron devueltos a su madre natural, Drucilla Carr. Henry permaneció en la cárcel desde el 22 de julio hasta el 6 de octubre de 1981, cuando fue puesto en libertad condicional y regresó a Jacksonville.

En diciembre de 1981, Drucilla Carr se suicidó, Frank y “Becky” fueron enviados a un albergue para niños en Bartow, Florida. El mes de enero siguiente, “Becky” se escapó de la vivienda. Poco después de su fuga, la policía hizo circular un orden búsqueda para “Becky” y Lucas, ya que lo creían responsable de llevarla de nuevo a Jacksonville.

Después de salir del hospital, Ottis Toole regresó a su casa a Jacksonville, donde vivió con su esposa hasta mayo de 1982.

De acuerdo con los registros de la policía, Lucas y Toole volvieron a reunirse, y empezaron a pasar su tiempo libre bebiendo y circulando por las carreteras en busca de la “diversión”. Esta diversión consistía en robar pequeñas tiendas y, ocasionalmente, bancos, además de sembrar el miedo entre la gente a la que asaltaban.

La pareja se volvía más audaz, imprudente y violenta con cada nuevo crimen. Poco a poco sus crímenes se tornaban más brutales, hasta el punto de que si alguien se resistía no tenían el más mínimo inconveniente en acribillarlo a tiros y dejarlo en medio de un charco de sangre, como ocurrió en una pequeña tienda en el oeste de Georgia: Lucas se acercó al mostrador, sacó una pequeña pistola del calibre 22 y se la puso en la cara a la dependienta. Después la arrastró hasta la parte trasera de la tienda, donde la ató mientras Toole revolvió la caja. La mujer comenzó a gritar y luchar por soltarse. Lucas le dijo: “Si no te callas, voy a tener que dispararte”. Temiendo por su vida, la mujer obedeció. Mientras se repartían el dinero, Lucas se dio cuenta de que la mujer estaba tratando de aflojarse las ataduras. Se dirigió a la parte de atrás de la tienda y le disparó en la sien. Después, mientras que Henry cargaba cajas de cerveza en el coche, Toole tuvo relaciones sexuales con el cuerpo sin vida de la mujer. Posteriormente, después de hacer esta confesión a la policía, Lucas dijo: “Esa es la diferencia entre yo y Ottis. Él mata cuando le da la gana. Al menos yo les advierto antes”.

La matanza fue en aumento, y la pareja asesina aprovechaba cada oportunidad para cometer crímenes cada vez más brutales. Parecían estar impulsado por el deseo de demostrar quién era el más sádico y letal. Toole, más tarde, se jactó ante la policía de uno de estos incidentes: mientras recorrían la carretera I-35 a través de Texas, se encontraron con una pareja de adolescentes caminando por la cuneta. Al parecer, el coche de la pareja se había quedado sin gasolina y buscaban una estación de servicio. Ottis salió del vehículo y le disparó al muchacho nueve veces en la cabeza y el pecho y depositó el cuerpo en una alcantarilla mientras Lucas arrastraba a la chica histérica en el asiento trasero. Mientras Ottis conducía, Henry violó a la chica en repetidas ocasiones. Ottis explicó que le molestó ver a Lucas tener relaciones sexuales con alguien más. Enfurecido por los de celos, Toole detuvo el coche y, arrastrando a la chica a la carretera, le disparó seis veces. Luego volvieron hacia Jacksonville dejando el cuerpo tendido en la carretera.

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Cualquiera que entrara en contacto con la Pareja del Infierno era una víctima potencial. Mujeres con problemas mecánicos, autoestopistas, espectadores casuales… cualquiera que se cruzara en su camino podía ser la siguiente víctima.

Debido a que los asesinatos fueron cometidos en su mayoría en áreas remotas, no hubo testigos. Si su vehículo se rompía o se quedaba sin gasolina, robaban otro, generalmente después de asesinar al conductor. Entonces iban en el nuevo vehículo hasta otro Estado, lo abandonaban y hacían autostop hasta la siguiente parada.

Cuando no estaban robando, violando o matando, buscaban algún trabajo temporal, hasta que la llamada de la sangre se hacía demasiado fuerte y continuaban su odisea de destrucción.

Más tarde, Frank y “Becky” Powell volvieron a contactar con su tío Ottis, y se les unieron en su periplo por carretera. Becky tenía sólo doce años de edad, aunque a decir de quienes la conocían aparentaba menos, y se convirtió en la amante de Henry. Desde Maryland hasta California, de Texas a Michigan, violaron, robaron y asesinaron, a menudo mientras Frank y Becky esperaban en el coche; los dos hombres bajaban, cometían sus crímenes, volvían a subir al coche y se marchaban como si nada inusual hubiera ocurrido.  Un día, la desafortunada muchacha perdió los estribos y golpeó a Henry en la cara. Él agarró un cuchillo de trinchar y la apuñaló en el corazón, matándola instantáneamente. Después de violarla post-mortem, la desmembró, metió sus restos mortales en fundas de almohada y esparció éstas por un campo.

Becky Powell

Becky Powell

Otra de sus víctimas fue hallada en un campo, completamente desnuda. Había sido apuñalada treinta y cinco veces en el pecho, el cuello, los brazos y la espalda. Los cortes profundos se localizaban a lo largo de la parte interna de los brazos y de la mitad de su pecho hasta el hueso púbico. Ambos pezones habían seccionados. Según la policía, Ottis Toole y Henry Lee Lucas eran responsables de hasta cuatro o cinco asesinatos en cada Estado antes de pasar a otro para evitar la detección. En varias ocasiones, la pareja cometió más de un asesinato en un mismo día.

Una de las víctimas

Una de las víctimas

 

La secta satánica de La Mano de la Muerte

Supuestamente, mientras celebraban una de sus juergas asesinas, Henry y Ottis fueron abordados por un desconocido que les ofreció un trabajo de entrega de vehículos robados a varios destinos. Lucas declinó la oferta, ya que temía que un asunto así aumentaría las posibilidades de ser capturado por la policía. El desconocido hizo entonces otra oferta. Le preguntó si estarían interesados ​​en un “contrato” para matar en nombre de su organización. Les dijo que les pagaría 10.000 $ por cada ejecución. Lucas y Toole ahora sí estaban interesados. Pensaron en hacer de su ocio un negocio. El desconocido dijo que iban a ser contratados con una condición:

“Antes tenéis que uniros a nuestra religión, y una vez que te unes, sólo hay una manera de salir”, les dijo.

“¿Qué clase de religión?”, preguntó Lucas.

“Se llama La Mano de la Muerte. Adoramos al Diablo”.

Esta es la versión de Lucas acerca de cómo los dos llegaron a asociarse al culto. Ottis Toole estaba en desacuerdo con algunos de los detalles, pero, aparte de pequeñas variaciones, ambos juraron haberse unido a la secta.

Lucas dijo que en las semanas que siguieron fue instruido en detalle en cómo provocar incendios, secuestrar y asesinar a niños. También fue instruido sobre la manera correcta de preparar un sacrificio humano y, de acuerdo con el código satanista del culto, tomó parte en diversos rituales con cadáveres, entre ellos la necrofilia.

Siete semanas después, su formación fue completada, y Lucas estaba dispuesto a “ir a trabajar”. Él y Toole se embarcaron en un viaje a los Estados del Sur para secuestrar a los niños que o bien se utilizan en las ceremonias de sacrificio dentro del culto, o bien eran transportados a México, donde iban a ser vendidos para las familias ricas.

Lucas dijo a los entrevistadores que estaba sorprendido de lo fácil que era secuestrar bebés. Cuando llegaron a San Antonio (Texas), Lucas y Toole atravesaron los aparcamientos de un centro comercial, hasta que encontraron un bebé que había quedado dormido en un coche. Varios minutos después, tuvieron al bebé en su coche, drogado y listo para ser transportado a través de la frontera. También secuestraron a niños mayores y adolescentes que posteriormente fueron drogados y utilizados en las películas pornográficas que eran producidas y distribuidas por la secta.

Posteriormente, la policía buscó en vastas áreas de los manglares de Florida en barco y helicóptero para encontrar las pruebas de la existencia de tal culto, pero ninguna fue hallada. Lucas explicó a la policía que esto era debido a que el culto era una conspiración a nivel nacional que implicaba no sólo a la policía del más alto nivel, sino también a políticos. “Probablemente fueron alertados de que los estabais buscando”, explicó.

Como resultado de estas investigaciones y otras nuevas acusaciones en Florida por delitos similares, por no hablar de una serie de recursos contra su condena, Henry Lee Lucas pasó trece años en el corredor de la muerte a la espera de una fecha de ejecución. En junio de 1999, George Bush hijo, gobernador de Texas en ese momento, intervino y conmutó la pena capital por la de cadena perpetua. El 13 de marzo de 2001, Henry murió en su celda tras un paro cardíaco.

henrylapida

Su “socio en el crimen”, Henry Ottis Toole Elwood, fue hallado culpable de cuatro asesinatos en 1991 y recibió correlativamente cuatro sentencias de prisión perpetua. Murió en prisión en septiembre de 1996 de cirrosis hepática mientras cumplía condena.

Dadas las evidentes inconsistencias de sus confesiones y la incapacidad de las autoridades para explicarlas, ahora es prácticamente imposible valorar si Henry Lee Lucas y Ottis Toole fueron los peores asesinos en serie de la historia criminal de Estados Unidos. Como consecuencia, el número de asesinatos que del que realmente eran responsables, ya sea doce o novecientos, probablemente nunca se sepa.

Henry_Lee_Lucas_victimas

Fuentes: murderpedia.org (wikipedia.org; Jason Johns; Wicked Wolly; CrimeLibrary.com).

 

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